jueves, 17 de marzo de 2016

Otra tristeza pero la misma

Es rara esta tristeza que no añora amor perdido
y sin embargo, es deseo de amor, también.

Asfixia, retuerce, caracol de la memoria.

No tiene que ver con compañeras del pasado.
Pero es, además por ellas.

¿Cómo lo explico?

No es dolor por pérdida de los que ya no están.
Más bien sí, igualmente es por ellos.

¿Logro hacerme entender?

Estoy triste pero no extraño otros tiempos.
Ni a mis padres muertos,
ni a ese arrebato de locura, adolescente.   

El amor no duele, porque amor verdadero, no muere.

Pero igual, vuelvo a ver si puedo…

Hoy siento…
Que las venas abiertas se fueron con Galeano
Que la chiva de guerrero quedó en La Higuera.

Es deseo de amor, también.
Me duelen las calles como si faltara gente.
Eso…eso es lo que me costaba explicar.

Me duelen las calles como si faltara gente. 


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Se desprende el continente


Duele América hoy
se desprende el continente.
Los mapas sin fronteras
ahora quedan más lejos.
Llegaron los señores,
los cuadrados patriarcas.
Aunque sin armas de guerra
por aparatos mediáticos,
multiplican espejos de colores.
Hacen crecer los muros
y quiebran escalones.
Vinieron otra vez sembrando odio
y de eso solo nacen flores negras.
Duele Argentina hoy
se desprende el continente.
Inventan clásicos de barrio
contra partidos políticos
e invierten en banderas con falso cambio.
Hablan de una brisa ecuatoriana
pero es el tornado del norte.
Huele a Capitán América
a ángel de la muerte en Asia.
Digitadores de los males del mundo.
Dejaron caer sus fichas del dominó
y tienen todos números dobles.
Pero los colibríes chocan con espejos
hasta que encuentran nuevas flores.
Queda trepar con fuerza las enredaderas.
Buscar en los balcones, utopías.
Desprender camisas de alambres de púa.
No hay por qué empezar de nuevo.
Tampoco adelantarse.
Hoy el presente es una meta.

Fusión de los Géneros 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Sin Muros



Foto: Carlos Caposio  (frontera España-África/ Ceuta-Tetuan)
Mueren intentado escapar a los países donde generan sus miserias. 
Opuesto a los muros
ellos obligan, separan.

En contra de quien obliga
de quien dice que hacer.

A un pez que nada contra un salto
el agua lo muestra quieto
sin embargo
lucha con la corriente.

Sin murallas, paredes
tapias y fronteras
el viento corre.

En los muros sólo crecen enredaderas.

La mente es libre.

En el desierto
también nace una flor.


Del libro: Cajita de Cartón: 
https://www.facebook.com/fusiondelosgeneros

miércoles, 19 de agosto de 2015

CAJITA DE CARTÓN (Comprar libro)

Cuentos, poemas y fotografías

Autor: Carlos Caposio
Ediciones: Fusión de los Géneros 
ISBN 978-987-26768-0-3
CDD - A860


LIBRERÍAS

Ciudad de Buenos Aires.


OBELISCO Obel Libros, Corrientes1230
CENTRO: CuervoManía Av de Mayo 1373
BELGRANO La Porteña, Juramento 1705.
BOEDO: CuervoManía AV La Plata 1782  
CABALLITO Librería Más, Río de Janeiro 547 esq Díaz Vélez 


Zona Norte.

SAN ISIDRO Librería Marciano, Belgrano 131. VILLA ADELINA Librería Septiembre, Paraná 6301.
SAN FERNANDO Librería El Enebro, Constitución 1120
SAN ISIDRO La Boutique del libro, Chacabuco 459

Rosario (centro) 

Santa Fé 2092 (esquina Balcarce, Frente a la Facultad de Derecho)


PEDIR ENVÍO POR CORREO AL AUTOR:
carloscaposio@hotmail.com o en https://www.facebook.com/CaposioCarlos

martes, 4 de agosto de 2015

Abuela Vava

De chico no me salía decir Elvira y le decía Vava. 


Adiós, viejita chota, no sé si dejarás de fumar, no sé
qué se hace del otro lado.
Quizás allá también sigas balconeando y echando
humo, tapadita con una frazada.
Lo cierto es que ya no me pelearás más, no puedo
prometerte que desde acá no lo haga,
yo sigo siendo un joven gruñón.
Adiós, vieja, me quedo con tu última pregunta «de
cómo salieron las elecciones»,
me quedo con esos abrazos gordos que
regalaste todo ese último tiempo.
Andá ligera, aquí quedan tus setenta y siete enseñanzas,
gracias.
Ahora subí, subí que ya sale, la nube está amarrada
en el puerto de Olivos.
Seguro pasan tango, quedate tranquila, vas a poder
cantar todas las canciones.
Subí, subí que ya sale, suelto las amarras, dale.
Allá vas, al final, al final que todos sabemos:
Elvira Rosa Caposio, volando en un ramo de nubes,
buenos vientos, vieja.


Homenaje incluido en el libro Cajita de Cartón.


miércoles, 20 de mayo de 2015

Las lágrimas no mojan

Las lágrimas no mojan
ruedan, corren, se deslizan
se evaporan en el tiempo,
vuelven desde otros ojos.

Se mezclan con la risa de la hiena,
son gotas de acero en los fusiles,
funden máscaras de sal.

No toleran los pañuelos,
ni las mangas, ni los hombros.
Viven para viajar labios y mejillas,
para gotear con fuerza en los zapatos,
para, inevitablemente, volver a la tierra.

Son bolas de mercurio
girando entre las grietas
hacia un centro universal.

Las lágrimas no mojan,
se deslizan por relojes y desiertos.
Desde cartas de la guerra
hasta tratados de paz.
Desde lápidas heladas
hasta llantos de bebes.
Desde los pies del nazareno
hasta el niño que llora en el cuadro.

La eternidad se esconde en una lágrima.

Quizás la misma que inició el juego,
la que rodó por el tablero,
la que sin mojar
vuelve desde otros ojos.



Del libro Cajita de Cartón       https://www.facebook.com/fusiondelosgeneros



jueves, 14 de mayo de 2015

Quimeras de un niño de treinta

                                                                                    "La edad no tiene que ver con el tiempo 
                                                                                       sino con el espíritu", Malacara Estepario. 


A mis treinta comprendí algunas cosas que no lograba comprender.    
Cosas básicas que todos saben, como que uno debe cuidarse
para no salir lastimado.
Pero esto no lo puedo hacer. Quizás sea mi omnipotencia lo que
me hace creer que ya no puedo sufrir más de lo que sufrí. Tal vez, las
palabras que se van pegando en los renglones luego de volver a golpearme,
o un dejo de masoquismo que me persigue de algún tiempo
remoto que no conozco.
No sé, no creo poder saberlo en estos tiempos y cuando digo
tiempos, digo esta vida. Digo este espíritu que nada tiene que ver
con los años.
Entonces sigo entregando el corazón, lo regalo por ahí, con la
certeza de que si lo destruyen a patadas el seguirá latiendo en algún
papel, con la alegría de su revivir rojo entre los escombros y las bombas
de sangre.
Porque siempre sigue latiendo el corazón, más allá de las lágrimas,
más allá de la angustia y la ansiedad que se enredan en la mente.
A mis treinta comprendí, también, algunas cosas que no creía
comprender.
Entendí, que no sólo me entrego para sufrir y seguir escribiendo
desde la melancolía, sino que es otra cosa, tan diminuta y sencilla, que
a veces se vuelve imperceptible.
Esa pequeña ilusión de que alguien recoja mi alma y la cuide y la
guarde junto a la suya.
Aunque esto limite mi creación literaria y por más que deje un
poco de escribir, si llega ese día, conviviré con la ausencia del papel.
Porque lo dejo todo, y me voy a donde nos lleve la vida. A los
rincones que no puedo imaginar. A los colores que no conozco.
A los treinta, creo que comprendí lo que es el amor. Y aunque
éste, inevitable y progresivamente, parezca alejarse del mundo, sigo
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apostando, hago girar la ruleta para que vuelva a salir el rojo. Si no
sale, vuelvo a escribir, y sí sale, lo dejo todo, porque eso es el amor.
Dejarlo todo.
¿Qué guerras habría si se abandonasen los ideales por una historia
de amor.
¿Cuántos judíos hubieran muerto, si Hitler se hubiera escapado
con su secretaria a bañarse desnudo a un lago.
¿Existirían los dictadores si se dejasen acariciar el alma.
El mundo está lleno de miedosos que se esconden en su egoísmo,
personas que no se abren para no sufrir consecuencias.
A mis treinta me bajo de él. Y si ya no escribo, no es que esté
mal, es que me fui de viaje. Con otro corazón, flotando en una caja de
fósforos, vacía.
Porque lo dejo todo.
No es que esté mal, es que escapo un poco al purgatorio. Con
otro corazón, navegando en un ramo de nubes.
Porque lo dejo todo.
No es que esté mal, es que fui en busca de otra ilusión, la de
volver a escribir ahora junto a otro corazón.
Sólo entonces, quizás pueda escribir sobre el amor.
Cosa que nunca me sale, ni siquiera a los treinta.



Del libro Cajita de Cartón